Los lubricantes no son únicamente aceites para motores de automóviles. Existe una gran variedad de tipos diferentes entre los que se encuentran los fluidos para trabajo con metales, los aceites para transformadores, los aceites para engranajes e hidráulicos…etc.
Los aceites de multitud de mecanismos y las grasas, tanto sólidas como semisólidas, se utilizan en la lubricación.
Existen tres grupos de aceites base para lubricantes:
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aceites con base mineral derivada del crudo
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aceites con base sintética derivada de componentes sintetizados
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aceites con base semisintética, que ofrecen muchas de las ventajas de los aceites sintéticos
Los aceites base se mezclan con aditivos. La combinación, la calidad y la cantidad de los aditivos y aceites base determinan la calidad y las propiedades del lubricante terminado.
Aceite mineral
El aceite mineral se obtiene de la destilación y el refino del crudo. Sus propiedades dependen en gran medida de la calidad y la consistencia del crudo que se refina y del propio proceso de refino.
El aceite de base mineral es una mezcla de fracciones de destilación refinadas procedentes de la destilación al vacío. Se compone de hidrocarburos y trazas de azufre, oxígeno y nitrógeno que contienen los hidrocarburos. La fracción de destilación se purifica mediante la extracción y la separación de las ceras.
El proceso de purificación se puede completar con otro proceso de hidroacabado, que consiste en el contacto con hidrógeno a presión y temperatura elevadas, en presencia de un catalizador.
Aceite sintético
El proceso de fabricación determina enteramente las propiedades del aceite sintético.
Los aceites sintéticos no contienen impurezas y, normalmente, tienen un mayor índice de viscosidad y una mejor estabilidad frente a la oxidación que los aceites de base mineral, por lo que ofrecen un rendimiento superior y más duradero.
Aceite semisintético
Los aceites semisintéticos se obtienen a partir de la mezcla de aceites de base mineral y sintética, ofreciendo las ventajas de ambos tipos de bases.